La felicidad blastocística.

Durante la primera semana de vida, el embrión se vale por sí mismo. En el cuerpo que era el óvulo encuentra toda la substancia que necesita para vivir mientras hace el primer viaje de su vida, progresando por la trompa uterina hasta la bóveda del útero. Hasta el décimo día de vida, no se implantará en el cuerpo materno. Durante este tiempo, el embrión experimenta la auténtica sensación de ser uno mismo.

1

 

Sigue leyendo “La felicidad blastocística.”

Un almuerzo con Peter Bourquin

¿Puedes plasmar la reunión con Peter Bourquin en una entrada para el blog de Snoru?, me preguntó Alicia después del almuerzo con nuestro protagonista. Y yo, embarazadísima de casi siete meses, con la emoción de haber conocido a la persona de cuyo trabajo con el “gemelo solitario” estoy aprendiendo tanto acerca de mí misma, no supe qué responder.

Sigue leyendo “Un almuerzo con Peter Bourquin”

La vida líquida

En el proceso de ilustración de Snoru, estamos descubriendo aspectos sorprendentes de este trabajo. Crear las imágenes de nuestra vida tiene un gran valor iluminador, restaurador y curativo. Eso pretendemos hacer con los materiales que os presentamos; crear imágenes de lo que es la vida del modo más bello que sabemos que es posible.

El amor es líquido. Vivir una maternidad no deja lugar a dudas. Nos parece que la manera en que el embrión implanta en el cuerpo de la madre es parecida a cómo suceden estas pinturas; el tiempo, las densidades, la inercia, las texturas, crean la compleja realidad que nos une. Los límites no están del todo definidos y crecemos gracias y en base a lo que somos cada uno. Mezclarnos no siempre es apacible, sin embargo nos encanta hacerlo. Co-incidir y crear realidades, eso hacemos.